Cultivos transgénicos, 20 años de fracasos


Greenpeace acaba de publicar un documento en el que realiza un recorrido de los 20 años que han pasado desde que en Estados Unidos se cultivaran los primeros alimentos transgénicos acompañados de promesas deslumbrantes y esperanzadoras. Según la organización ecologista, han sido 20 años de fracasos, dado que no se ha cumplido ninguna de las promesas que realizaron quienes desarrollaron esta tecnología alimentaria.

Es más, Greenpeace comenta que además de que no se han cumplido las promesas, se siguen realizando otras que tampoco se cumplen. En principio la modificación genética de los alimentos permitiría mejorar el sistema alimentario haciéndolo más seguro, eficiente y sencillo, se hablaba de garantizar la seguridad alimentaria, de la mejoras para el medio ambiente por reducir el uso de pesticidas y otros productos fitosanitarios, etc. En la actualidad, se ha hablado de su papel fundamental en el cambio climático, la posible coexistencia de estos cultivos con otros como los tradicionales o los ecológicos, o la capacidad de esta tecnología para innovar en el sistema alimentario.

Según la organización ecologista, las promesas crecen, pero la popularidad de estos alimentos se reduce y cada vez son más los consumidores que los rechazan. Actualmente los cultivos modificados genéticamente ocupan una superficie de un 3% de las tierras agrícolas del mundo, en este sentido merece la pena retomar la lectura de este post publicado a principios del año pasado, en el que hablábamos sobre el informe del crecimiento del cultivo de los alimentos transgénicos en el mundo.

Según el ISAAA (Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas), se habían batido récords y la superficie de cultivo había alcanzado unos 181’5 millones de hectáreas. Según el informe, se había cuadruplicado el número de países que apuestan por los alimentos biotecnológicos, la razón principal argumentada por el ISAAA eran los beneficios que aportan este tipo de cultivos a los agricultores.

Greenpeace explica que a medida que la industria biotecnológica ha ido ampliando promesas, también han ido apareciendo evidencias de que los cultivos transgénicos no están bien adaptados a los retos a los que se enfrentan los sistemas alimentarios y agrícolas mundiales, delatando que estas promesas no son más que mitos. Algunos beneficios no se han materializado fuera de los laboratorios, otros se han diluido al enfrentarse a la complejidad de los ecosistemas agrícolas y las necesidades reales de los agricultores. Lo que sí han hecho los cultivos modificados genéticamente es reforzar la idea de que el modelo de la agricultura industrial no funciona y que los monocultivos lo único que provocan es la reducción de la biodiversidad.

En el informe se habla de la elevada huella del carbono de este tipo de cultivos, de la presión que ejercen sobre los pequeños agricultores, y de su fracaso a la hora de proporcionar alimentos seguros, sanos y nutritivos a aquellos que los necesitan. Por ello, se considera que ya es hora de poner en cuestión los mitos que ha estado difundiendo la industria biotecnológica, documentando los fallos y las limitaciones.

A continuación os transcribimos los siete mitos en torno a los cultivos transgénicos y las verdades que esconden:

Mito: Los cultivos transgénicos pueden alimentar al mundo

Ningún cultivo transgénico está diseñado para producir grandes rendimientos. La ingeniería genética no está adaptada para resolver los problemas de los que se deriva el hambre y la malnutrición, sino que refuerza el modelo de agricultura industrial que hasta ahora no ha logrado alimentar al mundo.

Mito: Los cultivos transgénicos son la clave para la resiliencia frente al cambio climático

La ingeniería genética va a la zaga de las técnicas convencionales de mejora de los cultivos en el desarrollo de variedades que permitan que la agricultura haga frente al cambio climático. La resiliencia frente al cambio climático depende en gran medida de unas prácticas agrícolas que promuevan la diversidad y alimenten el suelo, no del sistema agrícola ultrasimplificado para el que están diseñados los cultivos transgénicos.

Mito: Los cultivos transgénicos son seguros para los seres humanos y para el medio ambiente

No existen programas de seguimiento medioambiental y de salud a largo plazo, y los que existen no son adecuados. Los investigadores independientes se quejan de que se les niega acceso al material para investigar.

Mito: Los cultivos transgénicos simplifican la protección de los cultivos

Al cabo de unos años, están surgiendo problemas como súper plagas o plantas silvestres resistentes a los herbicidas como consecuencia del uso de cultivos transgénicos tolerantes a los herbicidas y resistentes a los insectos, y ante esto se han tenido que aplicar plaguicidas adicionales.

Mito: Los cultivos transgénicos son económicamente viables para los agricultores

Los precios de las semillas transgénicas, protegidas por patentes, no han dejado de subir en los últimos veinte años. Además, la aparición de plantas silvestres resistentes a los herbicidas y de súper plagas, supone un incremento de costes para los agricultores que reduce aún más su margen de beneficio.

Mito: Los cultivos transgénicos pueden coexistir con otros sistemas agrícolas

Los cultivos transgénicos contaminan los cultivos no transgénicos. Hasta la fecha se han registrado unos 400 incidentes de contaminación transgénica en todo el mundo. Mantener los cultivos convencionales y ecológicos libres de transgénicos supone para los agricultores unos costes adicionales considerables, a veces imposibles de asumir.

Mito : La ingeniería genética es el camino más prometedor para innovar en los sistemas alimentarios

Los métodos avanzados de mejora de las plantas ya están produciendo la clase de rasgos que prometían los cultivos transgénicos, incluyendo resistencia a las enfermedades y tolerancia a inundaciones y sequías. Los cultivos transgénicos no solo son un tipo de innovación ineficaz, sino que además restringen la propia innovación por culpa de que los derechos de propiedad intelectual están en manos de un puñado de empresas multinacionales.

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Hubiera sido interesante que Greenpeace hubiera acompañado cada mito con las referencias de las investigaciones realizadas, o las declaraciones que han realizado los investigadores sobre cada punto citado. Cierto es que al final del documento se adjuntan un gran número de referencias, pero hay que facilitar las cosas a los lectores, colocar las correspondientes referencias en cada punto no habría supuesto ningún problema.

Sobre algunos de los puntos o mitos comentados por Greenpeace, se puede añadir información complementaria, la organización explica que ningún cultivo transgénico está diseñado para proporcionar grandes rendimientos, al respecto merece la pena destacar el estudio publicado por el Centro de Transferencia Agroalimentaria del Gobierno de Aragón el mes pasado, en el que se concluía que el maíz convencional rinde tanto o más que el maíz transgénico, destacando que en ausencia de plaga del barrenador, el rendimiento debería ser similar y no inferior como se ha constatado.

Sobre el mito de que los cultivos transgénicos simplifican la protección de los cultivos, merece la pena recordar este estudio en el que se concluía que se había incrementado el número de especies de insectos que han desarrollado resistencia a los alimentos transgénicos, obligando a los agricultores a volver a utilizar los productos fitosanitarios de antaño para hacer frente a las plagas. Recordemos que para frenar esta resistencia, se han desarrollado planes como sembrar zonas de maíz tradicional dentro de los cultivos transgénicos a modo de refugios, evitando así que se coman el maíz Bt y desarrollen la resistencia. También se puede citar la aparición de la resistencia en las hierbas o maleza a la acción del glifosato, lo que hace doblemente ineficaz el cultivo de maíz transgénico contra insectos como el barrenador y la resistencia al herbicida.

En Gastronomía & Cía hemos tratado cada uno de los puntos según las investigaciones científicas que han salido a la luz, un conjunto de estudios que no hacen más que reafirmar que los alimentos transgénicos no ofrecen todo lo que la industria había prometido. Merece la pena leer este informe (Pdf) de Greenpeace sobre el supuesto fracaso de la industria biotecnológica.

Fuente: gastronomiaycia.com.

Acerca de Eduardo Vivas (263 Artículos)
Somos el medio de comunicación en español de la Actualidad Gastronómica de la ciudad de Miami

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